Nuestro viaje: verano 2014

miércoles, 30 de julio de 2014

TRAS LAS HUELLAS DE LOS GIGANTES

El lunes faltamos los tres a clase. Si, ya se, no es lo que se espera de una profesora, pero como nuestro objetivo es aprender, estaba segura de conseguirlo con esta excursión a Irlanda del Norte, donde nos esperaba un recorrido increíble por el corazón desgarrado de Belfast y por la costa de Antrim, donde las leyendas de gigantes se mezclan con las historias (reales) de naufragios.
Empezamos con un buen madrugón, pues el autobús salía de Dublin a las 7'20, lo que nos obligó a levantarnos a las 6. A las 9,30 llegamos a Belfast, donde nos recibió un clásico taxi inglés, de esos negros, con capacidad para seis personas, aunque sólo íbamos nosotros tres.
Mural dedicado a Bobby Sands, que falleció en una carcel inglesa tras llevar a cabo una huelga de hambre para reivindicar mejores condiciones para los presos irlandeses

El taxista era un católico irlandés, de unos 65 años o más, que nos explicó con verdadera devoción todos los momentos dramáticos por los que había pasado su ciudad. Nos hablo de los "Troubles", de la época de atentados constantes, de represión policial y de odio interminable entre las comunidades católica y protestante. Vimos los murales que cada una de ella había dedicado a sus "caídos", mucho más beligerantes y agresivos los del lado protestante, debo decir. Nos impresionó mucho el muro y la alambrada que durante años separó a ambas poblaciones, con unas puertas (hoy abiertas, pero vigiladas entonces por la policía) que se abrían por la mañana y se cerraban a las 7pm cada tarde.


Mural de la parte protestante, reivindicando la unidad con Gran Bretaña. Aunque te desplazases a lo largo de la calle, siempre estabas en el punto de mira del tirador. Estremecía.

Casas del barrio católico, situadas junto al muro de separación y protegidas con rejas del lanzamiento de piedras desde el otro lado de la verja

Cuando nos despedíamos, le pregunté al taxista si serían capaces de olvidar tanto dolor y tanto odio. Me miró sorprendido y me dijo "Life have to go on. It is a chance for all us" (La vida tiene que continuar. Es una oportunidad para todos nosotros).

Desde allí nos marchamos hacia la costa, donde nos aguardaba uno de los fenómenos geológicos más llamativos que yo haya visto: un auténtico empedrado con formas hexagonales que se adentra en el mar como si de una verdadera calzada se tratase. Lástima del montón de turistas que nos acompañaban...pese a ellos (nosotros), el lugar es increíble. Aunque la leyenda dice que fue construida por un gigante irlandés para rescatar a su amada, la ciencia insiste en que es el resultado del enfriamiento brusco de la lava emanada por la erupción de un volcán. La roca, basalto de un color negro intenso, parece querer darles la razón, pero a mi me gusta imaginar que la pasión de un hombretón pelirrojo es la causante



Desde aquí continuamos viaje, ya cansados, a lo largo de la recortada costa irlandesa. Pero aun nos aguardaba una sorpresa: el puente colgante que unía tierra firme con una islita, lugar tradicional de pesca, cruzado desde antaño por los pescadores con la única ayuda de un cable (¡¡rollo tirolina pero a lo bruto!!)




2 comentarios:

  1. Uf! Se me acaba de borrar el comentario! Hola ! Estaba ansiosa por ver las fotos de la calzada de los gigantes con vosotros sobre ella y por leer la historia tan interesante( como tú la cuentas) un beso y hasta muy pronto

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  2. Ah! Me dijo David que fue un día súper súper súper guay

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